DINAMIZA TUS REUNIONES DE EQUIPO

¿Recuerdas tu época de estudiante?, ¿qué fue lo que más te gustó?. Para mí primero de trabajo social fue el mejor curso de todos, ese primer contacto con el trabajo social a través de la teoría me resultó tremendamente ilusionante, una disciplina cuyo objeto es promover el desarrollo y el bienestar de las personas, en clase tod@s pensábamos ¡¡aquí vamos a cambiar el mundo!!. ¿Podíamos? pues claro que sí, nos enseñaron un montón de instrumentos y técnicas, nuestras armas para cambiar el mundo, nuestras herramientas para catalizar el cambio tanto en las personas como en las comunidades. Éramos superheroínas en potencia, sí superheroínas porque lo chicos se podían contar con los dedos de las manos y no hacían falta los de los pies.

La asignatura que más me gustó fueron las prácticas de primero, las que eran en clase, más que las prácticas de campo de segundo y tercero (yo hice la diplomatura, soy un poco vintage). Quizás fuera porque en la teoría todo es más bonito que en la realidad, puedes diseñar propuestas de intervención maravillosas sin ningún tipo de limitación, tienes todo el dinero imaginario que necesitas, el equipo humano y las infraestructuras, así que puedes diseñar la respuesta definitiva a los problemas, cosa que una vez que llegas al trabajo de campo ves que es algo complicado de hacer por la falta de recursos.

Me encantaron esas prácticas, recuerdo que nos dividieron en distintos grupos de trabajo que eran permanentes a lo largo de todo el año, de manera que pudiésemos aprender a trabajar en equipo, planificar y llevar a cabo reuniones, gestionar las dinámicas que se producen dentro del grupo y experimentar las funciones de la figura del coordinador/a, cargo que iba rotando a lo largo de todo el curso. Una gran idea la verdad, porque en nuestra vida laboral como profesionales de lo social íbamos a tener que trabajar mucho en equipo. Esas experiencias de trabajo en grupo fueron lo mejor, la esencia de la carrera, la colaboración, el trabajo en equipo, el reparto de tareas, la construcción conjunta, me encantaron y creo que son el mejor recuerdo que tengo de mi etapa de estudiante.

Ya en el mundo laboral me encontré con que las reuniones de equipo pueden ser muy simples o convertirse en un mundo de posibilidades, el tiempo disponible y los recursos empleados determinan que las reuniones sean de un tipo o de otro. En muchas ocasiones nos limitamos a hacer reuniones exclusivamente habladas, lo que hace que se pierda buena parte del potencial que podría tener ese encuentro. Las reuniones en las que solo se emplea la comunicación verbal sin ningún tipo de soporte tienden al debate, yo expongo una idea, tu expones otra y cada uno intenta defender la suya. Como tenemos tendencia a enamorarnos de la primera idea que nos surge, solemos emplear la mayor parte del tiempo de la reunión en defender esa primera opción más que en explorar otras posibilidades, empeñándonos muchas veces en luchar por el desarrollo de una idea simplemente porque es la nuestra, lo que no quiere decir que sea la mejor opción (Huber y Veldman, 2015).

Pero las reuniones pueden ser algo más que un debate, las reuniones pueden convertirse en un espacio para la exploración de las ideas, para pensar y construir conjuntamente, para diseñar y crear. Para facilitar este proceso necesitamos incorporar otros medios además de la palabra hablada, necesitamos herramientas que faciliten la exploración y la visualización de las ideas.

Visualizar las ideas nos permite conectarlas, ver soluciones donde antes solo había problemas o necesidades, porque con reuniones exclusivamente habladas es más difícil llegar a hacer este tipo de conexiones y pasar de debatir a crear. Como ya comenté en uno de mis primeros post, nuestro cerebro piensa en imágenes y no en palabras, por lo que para favorecer la creatividad es fundamental visualizar las ideas, plasmarlas en papel a través de conceptos, dibujos e imágenes. Es necesario transmitir la información de manera que se estimule el cerebro, que le permita efectuar asociaciones entre palabras clave o conceptos esenciales, porque nuestro cerebro funciona haciendo asociaciones, así es como fluye el pensamiento, como avanza y construye (Buzan y Buzan, 2017). (Si quieres leer más sobre este tema te recomiendo este otro post que escribí)

Pongamos que vas a preparar una reunión de equipo ¿cuál es la finalidad?, ¿qué es lo que pretendes conseguir?:

  • Realizar un diagnóstico participativo.
  • Analizar un problema y generar posibles soluciones.
  • Planificar una actividad, un proyecto o las acciones a desarrollar en los próximos 6 meses.
  • Evaluar los resultados de una actividad o proyecto.

Para todo esto hay técnicas, escoge una que te permita lograr los objetivos de la reunión y con la que puedas visualizar la información sobre la que quieres trabajar. En esa asignatura de prácticas que te mencioné antes, nos hicieron montar entre tod@s un dossier enorme con dinámicas de grupo, seguro que a ti también si estudiaste trabajo social y si no es el caso no importa, internet está abarrotada de información, solo hay que tener interés y un poquito de paciencia a la hora de buscar, seguro que encuentras lo que necesitas.

Podemos convertir las reuniones de equipo en algo más dinámico, incluso más divertido, en un proceso guiado para la exploración y la creación, algo especialmente útil en el diseño de proyectos o servicios ya que nos permite ir pasito a pasito desde el análisis de un problema a la generación de soluciones al mismo.

Hagamos de nuestro trabajo una experiencia ilusionante y enriquecedora, esa ilusión que teníamos cuando estábamos estudiando la carrera. Por qué no hacer las reuniones más dinámicas y entretenidas si esto a su vez puede favorecer la creatividad y la construcción de nuevas posibilidades. Convierte las reuniones en procesos que te ayuden a explorar y a crear, a generar ideas nuevas que te hagan avanzar en tu trabajo y con las que se pueda mejorar el bienestar de las personas. Haz que vuelva a ser divertido, haz que sea mejor.

“Nunca tuve un día de trabajo en mi vida, todo era diversión”

Thomas Edison

 

Como siempre espero que te haya gustado el post y que comentes si te apetece compartir alguna experiencia o idea. Nos leemos :)))))))))))))))))))

 

Referencias bibliográficas:

Buzan, T. y Buzan, B. (2017) El libro de los Mapas Mentales. Cómo utilizar al máximo las capacidades de la mente. Barcelona: URANO

Huber, L. y Veldman G.J. (2015). Manual Thinking. La herramienta para gestionar el trabajo creativo en equipo. Barcelona, España: Empresa Activa.

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