PLANIFICAR PARA DISEÑAR PROYECTOS QUE NOS HAGAN FELICES (II)

En el post anterior te hablé de tratar de diseñar proyectos que nos hagan felices, es la primera parte de este, así que si no lo has leído haz click aquí, vete que te espero, no hay prisa, este post va de no tener prisa, así que tómate tu tiempo. ¿Ya lo leíste?, pues seguimos.

Proyectos que nos hagan felices, ¿qué nos impide diseñar proyectos que nos hagan felices?, ¿la falta de recursos?, es un factor, pero a veces con poco se puede hacer mucho si ponemos las neuronas a pensar y tratamos de ser un poco más creativ@s. Para mí la prisa es uno de los factores clave, el tiempo, ese bien tan preciado que con la llegada de las nuevas tecnologías y las redes sociales parece que escasea como el agua en el desierto. Hacer las cosas con prisas suele acarrear consecuencias negativas, diseñar proyectos con poco tiempo nos lleva a diseñar malas intervenciones, proyectos construidos al corre corre sin un diagnóstico previo y sin un proceso para generar alternativas de intervención.

“Una de las grandes desventajas de la prisa es que lleva demasiado tiempo”

Gilbert Keith Chesterton

¿Cómo podemos eliminar el elemento de la prisa de la ecuación?, ¿por qué es tan difícil?, pues porque el proceso para acceder a la financiación de los proyectos te empuja en cierta medida a que la prisa haga su aparición antes o después. Las organizaciones sociales no tienen dinero para desarrollar su actividad (salvo excepciones), el dinero va llegando a lo largo de todo el año a través de diferentes convocatorias de subvención, presentas un proyecto a una convocatoria y si te lo aprueban consigues el dinero para llevarlo a cabo. ¿Cómo gestionamos este procedimiento?, lo que solemos hacer es esperar a que vayan saliendo las convocatorias de subvención para ir diseñando los proyectos en base a los requisitos que establezcan las subvenciones, porque la convocatoria determina las líneas de intervención que son financiables y qué tipo de actividades se pueden desarrollar y cuáles no. Así que pensamos, para qué diseñar el proyecto con antelación si: 1º no sabemos si la convocatoria va a salir o no (que haya salido el año pasado no tiene porqué significar que este año vuelva a salir), 2º no conocemos los requerimientos de la convocatoria y puede ser que tengamos que modificar el proyecto si lo redactamos previamente.

Resultado, diseñamos el proyecto cuando sale la convocatoria, sobre la marcha, sin efectuar un diagnóstico que nos permita analizar qué problemas existen y cuál es la mejor manera de afrontarlos. No hacemos un diagnóstico porque no hay tiempo, las convocatorias establecen una media de 30 días para presentar el proyecto redactado y recopilar toda la documentación administrativa correspondiente. Resultado, en esos 30 días prácticamente te va a dar tiempo de hacer eso, porque hay que tener en cuenta que no es lo único en lo que estás trabajando, sigues atendiendo a l@s usuari@s, desarrollando los proyectos que ya están en marcha, etc., o sea, no tienes tiempo para más.

Hasta aquí el apartado de quejas, problemas e impedimentos de este post, a partir de aquí vamos a hablar de soluciones, que implican hablar en positivo y siempre dejan un mejor sabor de boca.

Para poder diseñar proyectos sin prisa hay que hacerlo cuando no tenemos la presión del plazo de presentación de una convocatoria de subvención, así que si no queremos prisa hay que diseñarlos con antelación, no queda de otra. Lo que te propongo es que elijas un momento del año en el que no haya tanto volumen de trabajo (preferiblemente en el primer trimestre) y que todo el equipo se siente a planificar, a diseñar las propuestas de intervención que quiere realizar los próximos 12 meses. Vamos a dedicar por ejemplo una semana a planificar y diseñar cómo queremos que sea nuestro año de trabajo.

“La planificación nos sirve para analizar una situación, decidir en qué dirección queremos transformarla y utilizar eficazmente los recursos escasos, seleccionando entre determinadas alternativas cuál es la más adecuada.” (Navajo, 2009, p. 21-22)

Planificar va a suponer trazar una ruta, planificar un viaje que tiene un punto de partida y un lugar de destino. El punto de partida es la situación inicial que presentan l@s usuari@s, el destino es el lugar donde queremos que lleguen, una situación de bienestar en la que sus problemas ya no existen porque se han solucionado (obviamente hay que tener en cuenta cuál es el camino que ell@s desearían recorrer, no es nuestro camino es el suyo). Ahora se trata de trazar un recorrido, los lugares por los que deben transitar para llegar a su destino, cuál es la mejor ruta, las mejores carreteras, dónde están los mejores hostales, los lugares más bonitos para visitar, cuál es el recorrido más optimo para llegar a esa situación deseada.

Ese recorrido lleno de lugares que visitar constituyen los proyectos, las acciones  que vamos a diseñar para lograr el objetivo que hemos fijado. Vamos a tener que crear una serie de iniciativas que conduzcan a las personas usuarias de su situación actual a esa situación deseada.

¿Cómo diseñaremos adecuadamente la ruta?, ¿cómo sabremos qué proyectos es mejor realizar?. Para saberlo, haremos un análisis de la realidad en la que están inmersas estas personas, sus problemas, necesidades y potencialidades, y en base a este análisis iremos proponiendo alternativas de acción. Seleccionaremos aquellas propuestas que den una mejor respuesta al problema y las convertiremos en proyectos concretos. Como es muy probable que tengamos que modificar la propuesta una vez salga la convocatoria de subvención, no hace falta que redactemos todo el proyecto, simplemente necesitaremos la estructura  general, los objetivos, los recursos necesarios, las actividades a desarrollar y los resultados esperados.

Para cuando salga la subvención tendremos nuestra hoja de ruta diseñada, una línea de acción determinada y coherente y varias propuestas de acción que adaptar a las características específicas de la convocatoria. A pesar de que haya que hacer modificaciones y adaptar lo que teníamos planteado en un primer momento, los proyectos finales conservaran buena parte de la esencia del proyecto original, la idea motor que nos encandiló e inspiró la acción.

Pero ya que estamos planificando con algo de tiempo, no vamos a diseñar cualquier tipo de proyecto, vamos a diseñar proyectos que nos ilusionen, iniciativas que nos gustaría llevar a cabo porque además de ser ilusionantes para el equipo técnico, consideramos que pueden dar una respuesta eficaz a los problemas. Vamos a diseñar proyectos que nos hagan felices, porque como ya dije en el post anterior, los proyectos que hacen felices a l@s técnic@s son los mismos que hacen felices a l@s usuari@s.

Así que elimina definitivamente la prisa de la ecuación e incorpora la felicidad, las ganas y la ilusión. Diseña proyectos que sean inspiradores, en los que estés deseando participar, haz que tu trabajo sea interesante, bonito, que te llene en todos los sentidos porque:

“El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito.”

Albert Schweitzer

 

Hasta aquí el post de hoy. Espero que te inspire porque para eso son la mayoría de mis post, para inspirar y alentar a la acción. Si te animas a hacer algún comentario estaré por aquí :))))))))))))))))))

 

Referencias bibliográficas:

Navajo, P. (2009) Planificación estratégica en organizaciones no lucrativas. Madrid, España: Narcea

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