PROYECTO IDEA (1): ¿QUÉ TE IMPORTA?

Este es el primer post de «Proyecto Idea», lo que vamos a intentar hacer con cada uno de los artículos que componen la propuesta, es generar un espacio de inspiración y reflexión que te ayude a provocar ideas. Ideas que puedan ser el punto de partida para que construyas una propuesta de autoempleo, la ideación de un producto o simplemente para reflexionar y plantearte otros horizontes profesionales que no tienen porqué pasar por el emprendimiento.

Se trata de algo así como un simulacro para que pruebes si a tu mente viene alguna idea, que te des permiso para explorar, que te aventures a la posibilidad de generarte opciones. Es un experimento en el que vas a intentar ver a donde te lleva tu mente con cada una de las historias que te voy a contar y con las reflexiones que te propondré que hagas en cada uno de los posts. El resultado que vas a obtener no te lo puedo decir, va a depender de ti, del paseo que haga tu mente y de hacia dónde te lleve y lo más bonito de todo es que cada persona que participe llegará a un lugar diferente.

Pues comencemos y lo vamos a hacer con lo que constituye la mayor fuente de ideas para el emprendimiento, que no es otra cosa que los problemas. Casi todas las ideas de negocio giran en torno a encontrar la solución a un problema o a dar respuesta a una necesidad. Esas soluciones se pueden convertir en un producto o en un servicio. Otra manera de generar una idea sería perfeccionar cosas que ya existen, mejorar la manera en la que se está prestando un servicio o mejorar las características de un producto. ¿Qué es lo que crees que propondrías tu? ¿Un producto o un servicio? no te precipites y deja todas las opciones abiertas, porque hay un montón de ideas flotando por ahí y nunca se sabe cuál es la que te puede seducir.

Las soluciones pueden ser más grandes o más pequeñas, lo importante es que aporten algo, que resulten de utilidad o aporten valor a las personas que van a consumir ese producto o ese servicio. El mundo está lleno de posibles ideas, solo tienes que convertirte en un/a observador/a, aprender a observar el exterior pero también el interior.

Porque encontrar la solución a un problema que se convierta en una idea de éxito contiene un ingrediente mágico. No se trata simplemente de encontrar una idea que parezca viable y tenga posibilidades de mercado, cuando analizas las grandes ideas, esas ideas brillantes y poderosas que te hubiese gustado tener a ti, resulta que existe un ingrediente mágico, un elemento que explica el por qué se le ocurrió a esa persona en concreto y no a otra. Ese ingrediente mágico es determinante para que la persona dedique el tiempo suficiente (la mayoría de las veces mucho tiempo) para que la idea se pueda desarrollar y prospere. Ese ingrediente mágico es nada más y nada menos «que la idea te importe de verdad».

Te voy a hablar de Sara, una chica que encontró un problema, algo que para otras personas podría ser algo banal o superficial, pero que a ella le importó tanto que logró convertirlo en una idea. Sara se dedicaba a vender aparatos de fax puerta a puerta, era buena vendiendo pero el trabajo no le terminaba de gustar. Con el transcurso del tiempo se dio cuenta de que esa no era la vida que ella quería tener, que lo que ella verdaderamente deseaba era crearse su propio negocio, pero para eso necesitaba una idea y no la tenía. Así que se puso manos a la obra, tomó una libreta y se dispuso a hacer una lista de las cosas que se le daban bien, algo que te recomiendan cuando quieres crearte tu propio empleo y que yo también te pediré que hagas en otro post. Se puso a hacer una lista sobre aquello en lo que era buena y solo le salió una cosa, sentía que era buena vendiendo «algo» a los demás. Reflexionando sobre el significado de esta afirmación para ella, se dio cuenta de que lo que le gustaba era darle a la gente algo que necesitase, también podía ser que esas personas no supiesen que necesitaban ese algo, pero ella sabía que el producto en cuestión podía mejorar sus vidas o incluso cambiarlas.

Al llegar a esta conclusión decidió que su idea de emprendimiento iba a girar en torno a la invención de un producto que pudiera vender a muchas personas y que las hiciese sentirse bien. La idea en cuestión le llegó dos años después.

Sara en su etapa como vendedora de máquinas de fax

Sara estaba en casa preparándose para ir a una fiesta, le hacía ilusión ponerse unos pantalones blancos, pero se le transparentaba toda la ropa interior que se ponía debajo. En aquel momento se sintió una consumidora frustrada, porque no tenía ninguna prenda que pudiese ponerse con esos pantalones sin que se viese lo que llevaba debajo. Esa frustración y el deseo de ponerse los dichosos pantalones la llevó a encontrar una solución, cogió unas medias y las cortó a la altura de la rodilla, consiguió el efecto que estaba buscando, la ropa interior se disimulaba y hacía que el cuerpo pareciera más firme, así que eso fue lo que se puso debajo de los pantalones para ir a la fiesta. Y de repente se dijo ¿y si esto es una idea? ¿y si hay más mujeres que quieren vestir pantalones blancos sin que se note lo que llevan debajo? ¿y si nadie está ofreciendo esto? ¿y si se lo puedo ofrecer yo? y se puso a investigar.

Sara

Sara nunca había trabajado en la moda, no tenía experiencia en el comercio minorista, ni había acudido a ninguna escuela de negocios, pero eso no la detuvo porque creía en su propuesta y apostó por ella. Pasó dos años investigando y desarrollando su idea, los primeros prototipos los construía con lo que tenía a mano, cortaba partes de diferentes medias que le gustaban y las trataba de ensamblar con grapas o clips, la falta de conocimientos o de recursos en los primeros momentos del desarrollo de la idea no era algo que la fuese a detener. Una vez que consiguió diseñar el prototipo final, unas medias que se terminaban a la altura de la rodilla y conseguían moldear la figura, fue a presentar el producto a Carolina del Norte, donde se encuentran la mayor parte de las fábricas de calcetería en Estados Unidos. Pero no tuvo éxito, todos los representantes rechazaron su idea porque estaban acostumbrados a trabajar con empresas ya establecidas y no terminaban de ver el valor de su propuesta.

Rechazaron su propuesta, pero eso no iba a detener a Sara porque en esas reuniones se había dado cuenta de algo que la había hecho creer más si cabe en su idea. En todas esas visitas a las fábricas las personas con las que hablaba eran hombres, hombres que diseñaban ropa que no se iban a poner. Y allí rodeada de hombres que hacían ropa interior de mujer pensó «no tengo más experiencia que ellos, no tengo más dinero, pero a mí me importa más».  Sara se percató de que a la hora de diseñar y confeccionar las prendas esos hombres no estaban teniendo en cuenta cómo se sentía la mujer con esas prendas y para ella eso era lo fundamental, la clave en torno a la cual ella había diseñado su producto.

Sara sentía que quería servir a las mujeres, estaba completamente inspirada ante la idea de hacer productos para que las mujeres se sintiesen mejor con ellas mismas, se sintiesen favorecidas y seguras de sí mismas. Las personas que estaban fabricando ropa interior no lo estaban haciendo desde ese punto de vista. Así que se dijo «seré la defensora de las mujeres», porque sabía que había un enfoque mejor desde el cual diseñar la ropa interior de mujer.

Dos semanas después de su visita a las fábricas ocurrió el milagro. Sara recibió la llamada de un hombre que estaba dispuesto a apoyar su proyecto porque le había hablado de él a sus tres hijas y a ellas les había encantado la idea. De esta manera Sara logró empezar a comercializar su producto.

Sara Blakely

A partir de ahí diseñó muchas más prendas interiores, siempre con el objetivo de que las mujeres se sintiesen cómodas, favorecidas sea cual fuere su talla y seguras de sí mismas. Sara Blakely, sí es una persona real con nombre y apellido, creó su empresa Spanx en el año 2000, una marca de ropa interior femenina reductora, la precursora de todas las prendas de este tipo que se han creado después. En 2012 tras doce años de duro trabajo con su marca, apareció en la portada de la revista Forbes por ser la multimillonaria más joven del mundo. Además de la empresa, Sara Blakely tiene una fundación que dedica parte de los ingresos de Spanx a ayudar a otras mujeres a estudiar y crear sus negocios porque según ella misma manifiesta:

“Me comprometí a invertir en la mujer porque creo que todos viviremos mucho mejor si esa mitad de la raza humana tiene la oportunidad de prosperar, de formarse y empezar sus propias empresas»

Sara Blakely

Sara Blakely

Moraleja del cuento, para construir una idea de negocio tienes que encontrar un problema que solucionar o una necesidad que cubrir, pero si quieres que esa idea te ayude a resistir los embates del destino y tenga posibilidades de crecer y hacerse grande, es mejor que se trate de algo con lo que sientes que conectas de verdad. Sara Blakely habla de propósito, para ella su propósito es servir a las mujeres, la idea de hacer productos para que las mujeres se sintiesen mejor era algo que la inspiraba enormemente y esa inspiración la llevaba a tener más y mejores ideas en torno a ese propósito. ¿Qué te inspira a ti? ¿Te gustaría tener ideas para solucionar un problema? ¿Qué problema? ¿Qué cosas son las que te inspiran y te motivan a la acción? A estas y otras preguntas vamos intentar dar respuesta a lo largo de Proyecto Idea.

Sara manifiesta que emprender es un camino largo y muy duro, lleno de altos y de bajos y que si no estás conectada a tu idea, si no está sustentada en un profundo interés por lo que haces, probablemente desistirás por el camino. Tienes que sentir que con lo que haces estás contribuyendo de alguna manera al mundo, que estás haciendo algo por el otro. Puede ser cualquier cosa, más grande o más pequeña, diseñar fajas no es algo que a todas las personas les parezca una contribución al mundo pero a ella sí se lo parecía. Tienes que sentir que tu idea es importante para ti y que con ella estás dando algo de ti a los demás. No tienes por qué inventar algo como hizo Sara, también puedes ofrecer un servicio, una manera nueva de hacer algo o simplemente diferente, más eficaz, más cercana, más amable, más sencilla, más rápida, más útil, más bonita, o cualquier otro elemento que aporte valor y diferenciación a tu propuesta.

Bueno pues ahora quiero que pienses en qué te importa, eso es lo que quiero que trabajes en este primer post. En cada uno de los artículos que conforman «Proyecto Idea» te voy a hacer reflexionar sobre diferentes cuestiones, estas reflexiones te pueden llevar en sí mismas a una idea (entiéndase por idea el inicio de algo en lo que profundizar) o te permitirá por así decirlo ir adquiriendo las piezas de un puzzle que a lo largo de los diferentes textos te lleven a una imagen mayor. De esto va «Proyecto Idea», de ofrecerte cuestiones en las que pensar, elementos que mirar de diferente manera para que en tu mente se desencadenen procesos de pensamiento que te lleven al surgimiento de ideas.

Pues comenzamos, toma bolígrafo y papel y empieza a anotar todo lo que te venga a la mente sobre las siguientes cuestiones que te voy a plantear:

¿Qué problemas tiene la gente que te preocupan de una manera insistente? ¿Qué problemas te gustaría solucionar? Da igual la magnitud o importancia que tengan estos problemas, lo importante es que a ti te importen, que te muevan, que generen una necesidad de acción en ti.

¿Qué problema viene y va de tu cabeza para el que te gustaría encontrar una solución?

¿Cómo te gustaría ayudar a los demás?

¿Qué cosas te preocupan? ¿Qué cosas te interesan? ¿Qué cosas te intrigan y te llevan a una búsqueda para saber más?

¿Qué te enfada, qué te parece injusto?

 

 Ahora vamos a concretar un poco más. En los trabajos que has tenido ¿Qué cosas no funcionaban del todo bien? ¿Qué cosas crees que se hacían mal y se podían hacer mejor?

¿Qué problemas existían a los que no se daba respuesta y que a ti personalmente te generaban malestar?

¿Qué cosas te parecía que no eran útiles, que no servían para lograr lo que se pretendía?

¿Qué soluciones hubieras aportado tú disponiendo de todo lo necesario para poder llevarlas a cabo? Dinero, formación, …

¿Qué situaciones te daban rabia o te parecían injustas y te hubiese gustado cambiar?

 

PD 1: Si no llegas a muchas conclusiones con este primer post no te preocupes, quedan más artículos que quizás te hagan revisitar estas primeras cuestiones y completarlas. Vete guardando las respuestas a las preguntas de cada post porque te harán falta al final.

PD 2: Si quieres comentar algo o tienes alguna duda puedes escribir en el apartado de comentarios, tanto en este como en los siguientes posts.

 

Nos vemos en el siguiente artículo 🙂

 

Referencias documentales:

https://www.spanx.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sara_Blakely

https://elpais.com/elpais/2013/05/08/gente/1368028659_494953.html

https://www.britannica.com/biography/Sara-Blakely

 

 

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