PROYECTO IDEA (4): ERES UN TODO

Llegamos al cuarto post de Proyecto Idea y aquí sigo, intentando darte elementos con los que tratar de que a tu mente venga una idea. A estas alturas me pregunto si ya habías tratado de tener una idea con la que crearte un empleo o si lo estás intentando ahora debido a las circunstancias. De haberlo intentado ya, ¿en torno a qué trataste de construir tu idea? Muchas personas cuando pretenden tener una idea de emprendimiento se centran en cuál es su profesión y cómo podrían emprender en base a esos conocimientos y esa experiencia. Ese es el punto central en torno al cual comienzan a construir la idea. Este planteamiento, si bien le funciona a mucha gente, desde mi punto de vista tiene más desventajas que aspectos positivos.

Una de las cosas que ocurren cuando se sigue esta línea de pensamiento, es que tus ideas terminan siendo muy similares a las que ya existen. Este planteamiento te conduce a una serie de preguntas y cómo tod@s nos hacemos prácticamente las mismas, la idea que obtenemos termina siendo muy similar. Por ejemplo, soy trabajadora social, ¿cómo trabajadora social en qué podría emprender? ¿en qué cosas me dijeron en la universidad que podía emprender? ¿qué están haciendo otr@s trabajadores sociales que ya están emprendiendo? Básicamente lo que hacemos es recordar lo que nos han dicho otros sobre emprender y mirar lo que están haciendo los demás. De ahí solo pueden salir ideas muy similares a lo que ya se está haciendo, con casi total seguridad no va a salir algo original o que te represente a ti en particular.

En los tres post anteriores te he hablado de cómo otras personas han llegado a sus ideas, en este me voy a centrar en ti. Lo que te propongo es que el punto central desde el que ir tejiendo la idea como si de una tela de araña se tratara, seas tú, no tu profesión. Tratar de construir una idea tomando como eje central tu profesión, aunque pueda parecer el planteamiento más lógico supone limitar la realidad, es limitar tus posibilidades, es limitar tu potencial. Tú no eres una profesión, tus estudios no definen lo que puedes hacer o al menos no todo el mundo de cosas que podrías hacer. Si te limitas a construir desde ahí tu idea será pequeñita y tú necesitas que tu idea sea grande y que te ilumine desde dentro, que se convierta en ese combustible que necesitas para que te de impulso y puedas avanzar. La profesión estará ahí evidentemente, va a formar parte del cóctel que crees, pero no va a ser el centro, el centro tienes que ser tú.

Ahora es cuando toca repasar lo que has ido trabajando en los tres primeros posts ¿Qué cosas te importan y te interesan? ¿Qué cosas te gustan? ¿Qué se te da bien? ¿Cuáles son tus habilidades y talentos? ¿De dónde puedes sacar una idea que tenga que ver contigo? Porque si va a ser algo tuyo pues mejor que te guste, que se te de bien, que te inspire y que tenga que ver con quien eres tú. ¿Has logrado llegar a conclusiones con los tres primeros posts? ¿O te está resultando difícil identificar esas cosas que te gustan y se te dan bien?.

Ken Robinson (2013), un experto en educación y creatividad, plantea que tenemos dificultades para detectar cuáles son nuestros dones y talentos. Una de las razones por las que nos ocurre esto te la comenté en el artículo anterior, en la escuela se centran en valorar y puntuar una serie de competencias concretas y si nuestras habilidades no se encuadran en ese ámbito, pensamos que las cosas que a nosotr@s se nos dan bien en realidad no son importantes. A esto hay que añadirle el cómo entendemos que todas esas capacidades se relacionan entre sí. Pensamos que nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros sentimientos y nuestras relaciones funcionan como sistemas separados cuando no es así. Muchas personas no han encontrado aquellas actividades a las que podrían dedicarse, porque no se perciben así mismos como un ser orgánico e integral. Todos esos elementos no funcionan de manera aislada sino que forman una totalidad.

Te lo explico de otra manera, imagínate que estás formad@ por un conjunto de columnas. Cada columna representa una de tus competencias o habilidades, otra tus experiencias personales, otra tus aficiones, otra tus diferentes campos de conocimiento. Tendemos a entender cada una de estas columnas como apartados separados, son columnas, así que son paralelas, no se tocan, no se cruzan, entendemos que las aficiones y el trabajo son cosas diferentes que no pueden compartir el mismo espacio. Esta percepción supone una limitación que empobrece nuestras posibilidades, tenemos que hacer que confluyan, crear puntos de cruce que nos permitan combinar, explorar y dar forma a nuestro verdadero potencial. Tenemos que ampliar la visión que tenemos de nosotr@s mism@s, ejercer una mirada transversal en lugar de compartimentada y separada, una mirada que nos permita hacer aflorar y construir todo nuestro potencial  (Masgrau, Cros y Forasté, 2009).

Tener una manera más flexible de mirarte a ti mism@ puede abrirte caminos que quizás no habías considerado, tanto para emplearte en una empresa como para tratar de crear tu propio proyecto. Puedes combinar profesiones o saberes, un/a arquitect@ con conocimientos de filología puede ser un gran recurso para una editorial especializada en libros de arquitectura. O puedes convertir una afición en un negocio, ¿en tu tiempo libre eres un/a apasionad@ del piragüismo? quizás podrías montar una escuela en la playa para enseñar esta práctica y organizar excursiones por la costa (Masgrau, Cros y Forasté, 2009).

No desprecies ninguna de tus cualidades, tus conocimientos, aficiones, experiencias o intereses, todo esto suma y construye. Enriquece tu idea, dótala de personalidad, llénala de esas cosas que tu puedes ofrecer a los demás porque te gustan, te llenan y además se te dan bien. Todos estamos compuestos por diferentes aristas, diferentes facetas y tenemos que animarnos a explorar y construir nuevas combinaciones entre ellas, por muy distanciadas y diferentes entre sí que nos parezcan (Masgrau, Cros y Forasté, 2009).

Pues ahora quiero que empieces a jugar, quiero que mezcles, quiero que combines y que crees un cóctel, tu propio y particular cóctel. Uno que tenga la mezcla de sabores que más te guste, que se sirva en un vaso que puedas agarrar bien y esté decorado de la manera que más te atraiga. ¿Qué obtienes si mezclas todo lo que te ha salido en las diferentes preguntas que te he venido planteando en los distintos post? ¿Qué cosas integrarías en una posible idea final y cuáles desecharías? ¿Cómo puedes combinar los diferentes ingredientes para que quede algo apetecible? ¿Te sale más de un cóctel?.

Los ingredientes del cóctel se encuentran en la información que has ido recabando en los anteriores posts, vienen de lo que te importa, lo que te encanta hacer y la manera en la que eres inteligente. Si se te ha ocurrido algo más después de leer este post acerca de tus gustos o habilidades, incorpóralo y añade un último gran bloque, el de tu profesión o tus estudios. Con toda esta información te propongo que trates de construir una idea o varias, que pruebes, que combines elementos tratando de construir una propuesta, ¿un negocio? ¿un servicio? ¿un producto? Intenta ver qué cosas se te ocurren, que combinaciones puedes crear.

Vamos allá, coge una hoja de un block de dibujo o abre una libreta de las grandes y usa las dos hojas juntas. Dibuja dos rectángulos uno en el extremo izquierdo de la hoja y otro en el derecho y divide cada uno de los rectángulos en dos. Deja todo el centro para explorar y combinar. Quiero que en cada mini rectángulo coloques una síntesis de la información que has obtenido en cada uno de los posts anteriores. En todo el espacio libre que te quede en el centro de la hoja quiero que explores y que combines los elementos, que empieces a plantear qué posibles cosas puedes hacer. Empieza a generar ideas y a construir posibles proyectos.

Para la elección final de una idea o de varias, quiero que tengas en cuenta los ingredientes mágicos de los que te he venido hablando en los diferentes posts. Si quieres que la idea te ayude a avanzar y a impulsarte, es mejor que esa idea te importe de verdad y te guste lo que vas a desarrollar. No es un requisito indispensable, hay gente por ahí con negocios que no les apasionan, pero ten en cuenta que las grandes ideas, las ideas que han logrado un gran éxito que se traduce en durabilidad y dinero, suelen contener estos ingredientes.

Bueno te dejo con el ejercicio y te espero en el último post.

 

Referencias Bibliográficas:

Robinson, K. y Aronica, L. (2013). El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo. Barcelona, España: Conecta

Masgrau, M., Cros, S. y Forasté, A. (2009). ¡Buena Idea! Recursos para estimular la creatividad. Barcelona, España: Integral Esade Alumni

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