TRANSFORMAR LOS PROBLEMAS EN OBJETIVOS PARA ENCONTRAR SOLUCIONES

¿Cómo resuelves los problemas que se te plantean?, se supone que apoyamos a la gente para que logre encontrar soluciones a sus problemas ¿pero qué estrategias empleamos cuando intentamos resolver una dificultad?, ¿sabemos cómo aproximarnos a los problemas para tratar de generar alternativas de solución?.

A veces los problemas nos paralizan, nos caen encima como una tromba de agua, nos inundan, nos ahogan y nos dejan sin respuesta. Tenemos tan puesto el foco en los problemas y las limitaciones que a nuestra cabeza solo acuden todas aquellas cuestiones por las que el problema no se puede resolver, «no puedo hacer esto porque …», «esto otro tampoco lo puedo hacer porque …». Nuestra cabeza se llena de la frase «no se puede», vemos solamente obstáculos, limitaciones que nos impiden acceder a lo que deseamos, porque tenemos puesto el foco precisamente ahí, en el «no se puede hacer» y nos cuesta darnos cuenta de que se puede girar la cabeza y tratar de acceder a otro plano, al plano de las posibilidades.

Existen técnicas para ayudarnos a salir de este bloqueo, para trasladar nuestra mente y colocarla en una posición de mayor apertura a la generación de soluciones, llevarla a un estado más positivo que te permita poner algo más de luz a la situación. Así que sí, se que lo estabas esperando y aquí está, un nuevo tip sobre resolución de problemas, para que puedas seguir recopilando estrategias con las que ayudarte a estimular la producción de alternativas de solución, porque sabe dios que este mundo está necesitado de gente que se anime a encontrar soluciones a la pila de problemas que se encuentra a nuestro alrededor.

Como siempre te pondré un ejemplo, porque así las cosas siempre son más fáciles de comprender. En este caso voy a optar por un problema en el contexto de una organización social, aunque la técnica la puedes aplicar también a problemas individuales. La cuestión es la siguiente,  queremos desarrollar un proyecto en nuestra entidad pero no contamos con los recursos económicos necesarios, ya que cada vez que sale una convocatoria pública de subvención nos encontramos con que el tipo de actividades que planteamos en nuestro proyecto no entran dentro de las líneas de acción que son subvencionables. Así que ese proyecto lleva guardado en el cajón muchísimo tiempo, ¿pero sabes qué ocurre? que ese proyecto nos encanta y nos morimos de ganas de sacarlo adelante, porque creemos que es un proyecto bonito que podría ser una buena respuesta a los problemas que presentan las personas que acuden a la organización, así que hemos tomado la determinación de dejar de pensar en problemas y empezar a pensar en posibilidades.

Te contextualizo tanto el ejemplo porque la motivación es algo determinante a la hora de encontrar soluciones a los problemas. Ya lo mencioné en el post «Diseñar proyectos que nos hagan felices (I)» (haz clic en el título si lo quieres leer), la motivación hacia el trabajo que realizamos está directamente relacionada con las habilidades que desplegamos para llevarlo a cabo, así que si creemos que el proyecto no va a servir para nada, que no va a tener ningún efecto positivo o relevante en la vida de las personas y que a nosotr@s como técnic@s no nos va llenar un poquito el alma, ¿para qué vamos a movilizarnos para tratar de llevarlo a cabo?. En otras palabras, si el proyecto fuera un truño no nos moveríamos para tratar de realizarlo, a no ser que existiese un imperativo mayor como que nuestro puesto de trabajo dependiese de ello, en este caso esta sería nuestra nueva y perentoria motivación y correríamos cual galgo en busca de una solución.

Pues comenzamos con el tip, el primer paso es tratar de definir el problema, en nuestro caso podríamos hacerlo de la siguiente manera «Limitadas alternativas de financiación con las que poder desarrollar el proyecto ILUSIÓN».

El siguiente paso consiste en transformar el problema en un estado positivo  alcanzado, de esta manera lo que hacemos es convertirlo en un objetivo, una meta que se constituirá en el faro que oriente la dirección de todas las acciones que propongamos para tratar de resolver el problema. «Ampliadas las alternativas de financiación con las que poder desarrollar el proyecto ILUSIÓN».

Esta reformulación del problema en términos positivos convierte el problema en una oportunidad, es lo que queremos conseguir porque así daríamos respuesta al problema. Si sintiéramos que esta reformulación no es lo que verdaderamente queremos o que el objetivo resultante no nos es útil, quizás sea porque hemos definido mal el problema y tendremos que dar marcha atrás y tratar de definirlo otra vez.

Ahora lo que tenemos que hacer es convertir la meta en una pregunta empleando la estructura ¿cómo podríamos…?, para colocar a nuestro cerebro en una posición más favorable a la generación de alternativas y la búsqueda de oportunidades, saliendo del bloqueo inicial que nos producía el problema. Tendríamos entonces ¿cómo podríamos ampliar las alternativas de financiación para poder desarrollar el proyecto?, aquí es donde entra en juego la generación de ideas, nuestra capacidad para crear nuevos escenarios que nos permitan poder llevar a cabo el proyecto. De lo que se trata ahora es de generar el mayor número de soluciones posibles sin tratar de juzgar su posible viabilidad, porque nuestra mente salta de una idea a otra a partir de las conexiones que genera entre ellas, de una idea nace la siguiente y juzgarlas prematuramente puede eliminar la posibilidad de que surjan nuevas potenciales ideas. Más tarde será el momento de valorarlas y decidir cuáles serían las más viables, en este momento lo que se precisa es crear no juzgar.

En este proceso de generación de ideas para tratar de encontrar soluciones a esa falta de financiación para llevar a cabo el proyecto ILUSIÓN se nos podrían ocurrir ideas como las siguientes:

  • Buscar financiación a través de convocatorias privadas de subvención que no tengan unos criterios tan estrictos en cuanto a las líneas de acción que son subvencionables.
  • Crear una campaña de crowdfunding.
  • Tratar de establecer una coordinación con otras entidades para aunar recursos materiales y profesionales repartiendo así el coste del proyecto.
  • Buscar la colaboración de empresas que entiendan la necesidad del proyecto y quieran colaborar de alguna manera, puede ser con recursos materiales o económicos.
  • Buscar la colaboración de grupos musicales y montar un concierto benéfico para recaudar fondos.
  • Buscar la implicación del ayuntamiento para que nos apoye de alguna manera, con la cesión de locales, implicación de profesionales, etc.
  • Hacer una carrera solidaria en la que la gente haga una aportación por participar y así recaudar fondos.

Como ves nos han salido un buen número de ideas, posteriormente juzgaremos que ideas son potenciales buenas soluciones y trabajaremos en ellas para poder llevarlas a cabo.

Supongo que te habrás dado cuenta de que lo que decía del factor motivación es muy importante, tienes que creer en el proyecto, desear de verdad llevarlo a cabo, porque todas estas acciones conllevan mucho trabajo y si el proyecto no nos enamora, difícilmente vamos a encontrar la motivación interior que nos lleve a desplegar todas estas acciones para poder ponerlo en marcha. Y quien dice proyecto puede decir también aspiraciones profesionales o personales a lograr, porque resolver problemas forma parte de la vida, todos tenemos que superar obstáculos y limitaciones para poder acceder a la vida que deseamos y si no hay una motivación, si no hay un deseo, un anhelo interior que sea más fuerte que los problemas que te puedas encontrar, es poco probable que encontremos las soluciones y llevemos a cabo las acciones necesarias para tratar de conseguirlo.

Hasta aquí el tip de hoy, espero como siempre que te sea útil y lo incorpores como una herramienta más de tu trabajo o mejor aún para tu vida. Nos leemos en los comentarios o en el siguiente post. :))))))))))))))))))))))))))))

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