agosto 30, 2017

Sobre mí

Mi nombre es Laura Trujillo, soy Diplomada en Trabajo Social y Máster en Intervención Social y Comunitaria por la Universidad de La Laguna (Tenerife, Islas Canarias, España), pero a mí lo que de verdad me apasiona es la CREATIVIDAD.

¿Y por qué a una trabajadora social le interesa tanto la creatividad?, pues porque es una herramienta de enorme utilidad para las profesiones sociales, sobre todo cuando lo que intentamos es diseñar algo, normalmente proyectos, actividades o servicios. Todas estas acciones son en definitiva soluciones, nuestras propuestas para tratar de dar respuesta a los problemas que presenta la gente, ¿pero qué pasa cuando no conseguimos ser creativ@s?, ¿cuando no somos capaces de plantear ideas nuevas con las que intentar resolver esos problemas?. Te contaré lo que me pasó a mí, porque en el fondo tod@s somos bastante parecid@s y quizás lo que te cuente te resulte familiar.

Durante un tiempo me dediqué al diseño y la redacción de proyectos, entre otras cosas, me gustaba y se me daba bien, pero con el transcurso de los años las cosas empezaron a cambiar. Llegó un momento en el que las ideas se me agotaron, desaparecieron, se esfumaron, por más que trataba de estrujarme el cerebro no era capaz de producir ideas nuevas. Era incapaz de generar propuestas con las que diseñar proyectos de intervención diferentes a los que ya había realizado con anterioridad o los que veía que estaban realizando otras organizaciones. No se me ocurría nada nuevo por más que lo intentaba, pero claramente lo estaba intentando mal, que te salga humo de la cabeza no es la manera adecuada de obtener nuevas ideas. Me dije, Laura hasta aquí llegó tu cabeza y no hay posibilidad de más, llegaste a tu techo, tu tope y esto es todo lo que hay.

¡¡Qué tope ni que nada!!, nuestras posibilidades son mucho más amplias de lo que creemos, lo que pasaba es que estaba pensando mal, mi estrategia para obtener nuevas ideas era errónea y por ese camino ya no se podía sacar nada más. Una parte importante del proceso para tener ideas es pensar de una manera adecuada, pensar de manera que se favorezca el que las ideas puedan conectarse, fluir y desarrollarse, pero yo no estaba haciendo nada de eso.

Con la intención de ser capaz de generar más ideas, comencé a buscar metodologías para el diseño de proyectos que me ayudasen a trabajar en esta cuestión, y sí que encontré alguna, pero entre tanto libro y documento surgió un elemento nuevo, la CREATIVIDAD. La creatividad como un recurso a incorporar en el análisis y la resolución de problemas, porque su aplicación nos permite reformular el problema desde perspectivas diferentes y cuando somos capaces de hacer esto podemos acceder también a soluciones diferentes. Y en mi cerebro se hizo un clic, quizás el fallo se encuentre ahí, en que no estoy utilizando técnicas o herramientas específicas que me ayuden a desarrollar la creatividad, la creatividad como un recurso para generar soluciones nuevas a los problemas, la creatividad como una herramienta generadora de ideas nuevas con las que encontrar respuestas a los problemas de la gente.

Y así es como empecé a enamorarme poco a poco de la creatividad y a interesarme por toda una serie de temas que están muy relacionados con ella, como la visualización de ideas, el análisis y la resolución de problemas, la metodología para el diseño de proyectos, el funcionamiento del cerebro, la percepción y un largo etcétera.

Como el conocimiento crece cuando se comparte, he decidido escribir sobre todos estos contenidos y lanzarlos al ciberespacio, porque me parece muy importante que empecemos a hacerle un huequito a la creatividad en nuestro trabajo pero también en nuestra vida. Si tú también sientes curiosidad por estos temas te invito a que te pases por el blog y leas los artículos que comparto, si te interesan mucho y quieres profundizar, puedes echarle un vistazo a las propuestas formativas que voy lanzando.